Hoy en día ya casi nadie duerme bien y hay una razón bien concluyente. Un estudio de la National Sleep Foundation evaluó la relación entre el uso de los estadounidenses de algún tipo de dispositivo tecnológico dentro de la última hora antes de dormirse y la calidad del sueño en sí.

Y la relación es directa. Los gadgets desajustan el reloj interno, reprimen las hormonas del sueño, interrumpen el dormir y generan fatiga. Es cierto que es un estudio efectuado en Estados Unidos, pero esa cifra tampoco dista en demasía de la realidad por estas latitudes.

Antes de irse a la cama a dormir el cuerpo necesita comenzar a bajar las revoluciones, pero cualquier aparato tiende a mantenerlo alerta. Eso explica la cara que tienes en este instante.

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