Querido Padre Bueno:
Ven a nuestra familia que llamamos Iglesia. Pero no vengas solo. Ven, porque faltas si no acogemos a los rechazados; ven, porque si en ella no caben las prostitutas, tú tampoco entras. Así que, por favor, no vengas solo. Ven, para que entren los homosexuales; ven con los enfermos de SIDA. Te lo ruego, no vengas solo. Ven y haremos hueco a los drogadictos; ven acompañado de inmigrantes; ven, y que vengan contigo divorciados y divorciadas; ven junto a los presos de las cárceles… Ven, no vengas solo. Porque quien cabe en un pesebre, cabe en la familia de los hijos tuyos.
Ven, Señor. Amén.
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