Español: Virgen con el niño Jesús, Museo del Prado

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Dios se humaniza en el Niño que está llegando y ayuda a los seres humanos a humanizarse y a divinizarse más.

El estilo de Jesús no es la prepotencia, sino el amor tierno. No es la ley del más fuerte, sino la pedagogía de lo pequeño, lo normal, lo sencillo. Toda vida que necesita ser protegida, envuelta en pañales y cariño, acogida, acunada y cuidada en un regazo… sigue siendo señal de la encarnación Jesús.
El acontecimiento trascendental de la historia tiene lugar en un ambiente casi exclusivamente íntimo y familiar. Sólo unos pastores serán testigos de excepción. No estaban los poderosos, ni los ricos ni los “biempensantes” ni los prepotentes. La señal, para quienes quieren ver, es la sencillez, la pobreza, la debilidad de un niño pobre. El nacimiento de Jesús tiene plena actualidad.
¡Hoy es el momento oportuno en que Jesús se nos ofrece como Buena Noticia, como alegría, liberación. Ahora, en este instante. Siempre.
Hoy nos confía la misión de regalar y compartir bondad, ilusión, esperanza, justicia, solidaridad…
Navidad nos invita a tener el valor de ser pequeños. Jesús nos enseña.
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