Y se sintió confundido, muy confundido...Hay quienes, cada mañana al despertar, deben enfrentarse a un caos interior.

Hay quienes se despiertan embotados y sin ganas de emprender las labores cotidianas.
Otros se sienten confundidos y desmotivados para las tareas que deben realizar.
Si este es tu caso, hoy te comparto una posible solución a tu problema matutino:
Si, desde el primer momento en que te despiertas, elevas a Dios tu pensamiento.
Si, desde que tomas conciencia que comienza un nuevo día, abres a Él tu corazón y entregas ese caos interior.
Entonces, el Espíritu Santo recreará la faz de tu alma, te dará una nueva fortaleza, y te sentirás impulsado desde tu núcleo interior para vivir una jornada colmada de sentido, de nuevas fuerzas y de paz.
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