Photo taken in Buenos Aires, Argentina

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Debemos aprender a estar satisfechos con nosotros mismos y con nuestras vidas.

Para muchas personas, las manzanas del huerto del vecino son más hermosas y sabrosas que las del propio jardín.
El pensamiento de que aquello que son o que tienen los demás supera lo tuyo es fruto de una fantasía que te impide disfrutar de los frutos del jardín que Dios ha sembrado en tu propia vida.
¿Sabes qué? El jardín de tu vida es único, aprende a disfrutar de él.

Cuando comiences a alabar a Dios por las manzanas de tu jardín, verás como éstas empezarán a crecer más rápidamente y, entonces, te darás cuenta de que ellas eran más dulces y bellas de lo que te parecían.

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