Cadena gris

Cadena gris (Photo credit: eljoja)

….Sentí al Señor que me traía el siguiente pensamiento: “me pediste que te liberara de los peligros de la calle, que te librara de la inseguridad, que te librara de la enfermedad y de tantas otras cosas… ¿Cómo aún no me has pedido que te liberara de ti mismo? Es decir, de cometer errores, de hablar lo incorrecto, de reaccionar injustamente y de tantas otras cosas.

Es que nosotros, con nuestras estructuras rígidas, con nuestros apegos, miedos y heridas, nos creamos cautiverios mentales en los cuales vivimos encerrados; habitaciones del alma en las que no entra la luz del sol, es decir, la luz de la Divina Providencia del Señor.
Por eso, te invito a que, en este día, le pidas al Señor que te libere de aquello que hay en ti y que, sin darte cuenta, te está lastimando a ti mismo y te impide crecer y ser feliz.
Yo te amo, Señor, mi fuerza, Señor, mi roca, mi fortaleza y mi libertador, mi Dios, el peñasco en que me refugio, mi escudo, mi fuerza salvadora, mi baluarte. Salmo 18, 22-3

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