VIRGEN MARÍA

Sin humildad ni caridad, aun la persona más talentosa y carismática, de poco servirá al Plan de Dios.

Por el contrario, cuanto más humilde y caritativa es la persona, más posibilidades tiene Dios de actuar en su vida y ocuparse, de un modo que nosotros podríamos considerar milagroso, de esas situaciones que parecían humanamente imposibles de resolver.
Es que Dios no puede dejar de enamorarse de los corazones que anhelan estas virtudes y que están atentos para desarrollarlas a lo largo de toda la jornada y valiéndose de todos los acontecimientos.
La Virgen María gozó, en un grado elevadísimo, de ambas virtudes.
Pídele a ella la gracia de ver tu corazón tal como está y pídele también que te dé un santo anhelo de crecer en ambas virtudes.

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